Una mañana de finales de mayo, Raúl Mestre amaneció con un terrible dolor de espalda. Había pasado la noche en vela, retorciéndose entre punzadas lumbares, y a primera hora, desesperado, llamó a un fisioterapeuta: “Tienes un principio de hernia discal. O te cuidas, o irá a más”, le dijo. Mestre pasó el resto del día apretando los dientes y apoyando su metro noventa y pico de altura en las paredes para aliviar la sobrecarga. Evitando cualquier postura rígida en las sillas. “Ay, estoy mayor”, dijo, y sus amigos aprovecharon para tomarle el pelo con su vida achacosa “de jubilado”. Esta es la historia de un valenciano de 29 años, alias SirDonaldRM, retirado de las mesas virtuales a los 27, probablemente el mejor jugador de póquer online de España, uno de sus primeros mitos y el único que se ha sentado cara a cara con los más grandes del planeta: tipos jóvenes, fogueados en la cultura del videojuego, como Daniel Cates, estadounidense de 22 años, alias Jungleman12, conductor de un Luxus ISC de 40.000 dólares y con unas ganancias estimadas de 5,5 millones solo en 2010. Quizá el mejor de todos. >>
La fiebre del póquer ‘online’
7 noviembre 2011 — Artículos y reportajes
Zombis. El monstruo de la crisis
7 noviembre 2011 — Artículos y reportajes
Golpean las puertas mecánicas con sus palmas ennegrecidas, atraídos por la luz del interior del centro comercial. Una masa agolpada en la entrada. Sus gargantas emiten un gruñido monocorde y vacío. La mirada desenfocada. La escena se parece mucho al primer día de rebajas en cualquier ciudad de Occidente. En el interior refulgen las baldosas sobre las que hemos visto deambular a esos seres de aspecto grotesco y caminar arrastrado, sus movimientos de autómata guiados por la música de feria. En el templo de consumo, apoyada sobre la barandilla, una mujer pregunta: “¿Quién diablos son?”. El héroe negro, de proporciones perfectas y ojos oscuros, responde con media sonrisa: “Somos nosotros, eso es todo”. No hay terror más profundo que el miedo a uno mismo; un monstruo aborregado y perseverante; un ejército de muertos que vuelven a la vida. El ser humano frente al espejo. >>
Amaral, ruta salvaje
20 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
La situación es la siguiente: Eva Amaral se ha retirado sin hacer ruido a la parte trasera del camerino, que en realidad se parece mucho al vestuario de cualquier polideportivo. En un banco corrido con forma de u se encuentran sentados Toni Toledo, exbatería de Sexy Sadie; Jaime García Soriano, excantante y guitarrista de la misma banda; un bajista británico llamado Chris Taylor y Juan Aguirre, el tipo del gorro, la otra mitad de Amaral. Charlan con un punto impulsivo y hay restos de una cena tipo bufé. La luz recuerda a la de un laboratorio, y el calor hace asomar perlas de sudor en la frente. Sin que nadie pueda determinar el momento en que comenzó a oírse, una voz ha empezado a brotar desde las duchas y los lavabos. El timbre va paseando por diferentes notas desde lo más hondo hasta lo más estridente, extendiéndose como un abanico y reverberando por la estancia. Aguirre murmulla: “Es Eva calentando”. >>
El teléfono echa humo
20 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
En junio de 2008, un usuario español de BlackBerry fue al congreso mundial de desarrolladores de Apple en San Francisco. El iPhone acababa de cumplir un año y, con seis millones de unidades vendidas, había sido nombrado “invento de 2007″ por la revista Time. “Es el teléfono que ha cambiado los teléfonos para siempre”, dijo Jobs en San Francisco sobre su criatura. Instantes después anunció, como un prestidigitador sobre el escenario, al hermano mayor: “Os presentamos el iPhone 3G”. Aquel cacharrito táctil, con conexión a Internet permanente, abría sus fronteras a 70 nuevos países, España entre ellos. “Salvaje” y “lo mejor que había visto nunca” son algunas de las frases que el entonces usuario de BlackBerry emplea hoy para definir sus posibilidades. Un mes después, Apple anunció la apertura de una tienda virtual en la que se vendían ciertos elementos intangibles, denominados “aplicaciones” o apps, que aparecían después en forma de icono cuadrado en la pantalla. Prometían una vida más fácil, cómoda, o simplemente ayudaban a pasar el rato. Durante el tiempo que usted emplea en leer este reportaje -unos seis minutos, pongamos-, los clientes de iPhone de todo el mundo se habrán descargado de App Store cerca de 180.000 nuevas aplicaciones, a un ritmo de 1,8 millones de descargas por hora. La vida de ese bicho rectangular que se coló en nuestro bolsillo había cambiado para siempre. Y aquella ola la tomó Raimundo Alonso-Cuevillas, mallorquín, de 31 años, ex consultor tecnológico para Telefónica, exusuario de BlackBerry y comandante en jefe de Mobivery, una de las empresas punteras en desarrollo de aplicaciones móviles en España. Su iPhone 4 vibra de vez en cuando sobre la mesa. >>
El mapa del deseo
20 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
Hace un par de veranos llegó una respuesta al correo de la sección de sexo de esta revista. Decía: “En verano me gusta sentarme en el chiringuito y ver pasar pies desnudos porque algunos hombres se ponen muy atractivos en la zona inferior de su fisonomía. Veo caminar robustas pantorrillas bronceadas, firmes tobillos, potentes empeines. A veces esos veraneantes tienen la coquetería de hidratar la piel de sus plantas, limar sus uñas y adornarse con sandalias bonitas. Qué guapos”. El verano y el descubrimiento. La escribía Susana Moo, seudónimo de una escritora gallega de literatura erótica, cuyo universo gira en torno a los pies. Los ajenos y los propios. En su identidad digital, Moo no es su rostro, sino el final de sus piernas. Ella en sandalias. Ella descalza. Ella con las uñas recién pintadas. Genera fervor en la red. “El fetichismo de pies levanta pasiones”, dice. Hombres de medio mundo contactan con ella a través del blog o de su página de Facebook. “Es un misterio. Pero en esto coinciden muchas culturas desde la antigüedad”. De la punta de los pies al último cabello, por qué nos atrae lo que nos atrae es un agujero negro del cerebro. “El gran problema de la neurociencia”, según el doctor Barry R. Komisaruk, psicólogo de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, Estados Unidos) e investigador veterano sobre el despertar de la libido. Puede ocurrir con la observación de un empeine desde el chiringuito o con un fotograma infinitesimal de la vulva de Sharon Stone: “Bajo situaciones de deseo sexual, se activa la parte frontal del cerebro. Es una respuesta a la segregación de dopamina, un neurotransmisor que se genera en el bulbo raquídeo”, explica el doctor Komisaruk. Más sencillo: “Sabemos que el sistema de la dopamina se activa con el deseo sexual. Es una forma de recompensa. Pero ¿por qué las neuronas nos hacen sentir atracción hacia determinadas cosas? Eso es aún un enigma”. >>
La brigada de ‘la triple i’
6 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
Benavente, mediodía de junio. Carlos Rodríguez, un policía corpulento como un oso, almuerza en un restaurante de la ciudad zamorana, cuando algo le llama la atención en la mesa de al lado: dos tipos comienzan a intercambiarse terminales de teléfono móvil y tarjetas. Una cantidad considerable. Propia de quien pretende evadir las escuchas. Rodríguez, un inspector jefe curtido en la cuna del narcotráfico gallego, conoce las reglas del juego. En Benavente, ciertas cosas no suceden por casualidad. A medio camino entre los transportistas gallegos y los delegados colombianos radicados en Madrid, fue, por ejemplo, el lugar elegido por El Enano para encontrarse con los encargados de importar la droga. Cuando todo comenzaba a torcerse. Para deslindar responsabilidades. Un asador de leña al borde de la carretera. El inspector jefe Rodríguez ata cabos y llama a uno de sus hombres del grupo dos. Le dice que monte un operativo de seguimiento, y que vuele a Benavente. Dos vehículos de alta gama salen zumbando de la central de Pontevedra. En algún punto de la A-52 adelantan a una patrulla de la Guardia Civil, cuyos agentes los miran atónitos. El copiloto del BMW que encabeza el operativo hace un gesto a los compañeros de Tráfico: se posa dos dedos en el hombro, indicando galones. Y marca el camino hacia Benavente con la palma abierta. Cuestión de jerarquía, viene a decir. El jefe del Grupo gallego de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (GRECO) manda. Y tiene prisa. Acaba de comenzar a escribirse la primera página de unas diligencias previas que aún no tienen nombre. >>
“Un asunto de patos”
6 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
-¿Tengo el gusto de hablar con el señor David?
-¿Quién es?
-Ahora llegamos a eso. Dame una chance para hablar un poquito. Hace dos o tres meses estuve en una reunión con gente vuestra para un tal asunto de unos patos que…
“SE CORTA (aparentemente, David cuelga al escuchar eso)”.
“¡Unos patos! ¡Lo quieren meter en la cárcel por unos patos!”. El abogado de David Temes tiene todas las conversaciones de su cliente anotadas con rotulador rojo: “¿Cómo saben esto?”, “¿De dónde salió este número de teléfono?” y otras dudas que apunta en los márgenes del relato policial. Su cliente está acusado de pertenecer a una organización que intentó introducir tres toneladas de cocaína. Droga envuelta en unos fardos. Cada paquete llevaba una imagen para identificarlos: una pegatina con un Pato Donald. >>
“Toca que haya muertos”
6 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
El Enano no desembarcó en Madrid para hacer turismo. Tenía una misión. Tareas encomendadas como empleado cualificado de una multinacional. Bajito y de rostro arrugado, Héctor Manuel Torres Silva, El Enano (Líbano Tolima, Colombia, 1966), era el presunto representante en España de uno de los narcos más poderosos de Sudamérica, cuyo nombre, sugiere la policía, no es conveniente citar. Su hombre de confianza. Un tipo discreto pero efectivo. Capaz de patear cualquier piedra en su camino. Asuntos del negocio: a un sujeto apodado El Checheno lo contrató la organización para que asesinase a Nicolás Rivera. El sicario se lo confesaba a un policía mientras se bebía una botellita de agua mineral en la cafetería de El Corte Inglés de Vigo. Giraba la mano derecha, como quien busca el clic definitivo de una llave en la cerradura, y luego la extendía hacia delante, “una puñalada basta”. Lo peor de su oficio, decía con asco, es cortar el cadáver y meterlo en bolsas: “Acuchillar sí, trocear no”. El matón ruso sigue libre. Nicolás Rivera Gámez (Guadalajara, México, 1961) está vivo, pero preso en la cárcel de León desde septiembre de 2010, acusado de intentar introducir en España desde Sudamérica 3.000 kilos de cocaína. Sus socios estaban hartos de él. Se consultó con Colombia. Y el capo de nombre proscrito dijo “no” desde la selva. >>
Canta, ¿dónde está la farlopa?
6 septiembre 2011 — Artículos y reportajes
La mañana del 18 de diciembre de 2009, el ahora testigo protegido T/001/219/09 se encontraba en el interior de una furgoneta. Las manos atadas con cinta aislante. La cabeza, cubierta con una capucha. Recibiendo puñetazos, palos y patadas en el cuerpo y en los genitales, según su relato. La cara se la dejaron intacta:
-Canta, ¿dónde está la coca?
Lo desnudaron. Uno de los “cinco o seis” agresores le agarró de los testículos mientras le obligaba a palpar el filo de una navaja. Para que sintiera de cerca el riesgo de que se los rebanaran. Le preguntaron por un compañero de oficina y por el jefe de la empresa para la que trabajaba, una agencia de aduanas que tramita el paso de contenedores y mercancía en el puerto de Algeciras, el de mayor tráfico de España. Le hablaron de un contenedor procedente de Bolivia. Él recordó haberlo despachado unos días atrás. Y que traía lamas de tarima flotante. Poco más. O eso dijo. Le respondieron que estaban pensando en traer también a su hija para preguntarle a ella dónde estaba “la farlopa” de ese contenedor. Le ataron una brida alrededor del dedo corazón de la mano izquierda y otra en el dedo gordo del pie izquierdo. Lo colocaron de pie y le sujetaron el cuerpo y la pierna entre varios y le advirtieron: “No te muevas”. Notó cómo el tajo de un hacha le amputaba de cuajo el dedo gordo del pie izquierdo desde la primera falange. El índice le quedó colgando. Le siguieron golpeando y preguntando por el contenedor de origen boliviano. Cayó al suelo. Lo volvieron a sentar. Luego, oyó una conversación en la que hablaban de liarle cinta aislante alrededor de la cabeza para evitar que salieran fluidos. Al dispararle, se entiende. Le colocaron un arma cerca de la sien, obligándole a palparla con la mano. Oyó cómo cargaban la pistola. Suplicó de rodillas que no lo mataran. Y entonces lo dejaron descansar. Le preguntaron por otro contenedor que llegaría desde Bolivia. Le dieron los datos. Le dijeron que lo despachase, ofreciéndole una suma de dinero. Él dijo que lo haría gratis. Le bastaba con que le dejaran libre. Lo hicieron. En casa contó que había tenido un accidente. En el hospital, que se había cortado mientras podaba un abeto (se acercaba la Navidad). >>
Hijos muy buscados
6 junio 2011 — Artículos y reportajes
Las familias siguen cambiando y adoptando nuevas formas. Los matrimonios gays han dado visibilidad a una manera de ser padres que lleva 20 años practicándose en España, pero que se había ocultado y ha causado un ‘limbo’ jurídico para muchos niños: la subrogación, conocida como ‘vientres de alquiler’. Sus protagonistas nos cuentan tres historias que pueden sorprender. >>
Cargando ...