Hay un lugar en Madrid en el que ser alunicero, atravesar con un coche robado los cristales de un lujoso escaparate, significa haber triunfado. Ser alguien. Noches de fiesta en reservados de discotecas exclusivas. Mucha pasta. Mujeres. Ropa cara y vehículos de alta gama. Conduciendo como rayos por la avenida de Andalucía, la arteria principal que atraviesa el distrito de Villaverde, la cuna de los aluniceros. El epicentro de un fenómeno creciente que tiene atemorizados a los comerciantes de las tiendas de lujo. Pero para esta vida, cuyas principales sagas se concentran en unos desvencijados bloques en altura de la calle de Potes, no sirve cualquiera. Hay que ser duro. El más rápido al volante. Suena el teléfono móvil:
-Isma, primo, ¿por qué ya no me llamas para acompañarte?
-Es que tú no vales para esto. Eres un blando. >>>
En la cuna del alunizaje
30 septiembre 2009 | Artículos y reportajes
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