El clímax de la conversación, aunque parezca absurdo, resulta de lo más natural: -¿Sabe usted qué yace a la sombra de la estatua? -Eh… No. -¿Y sabría decir a qué puede ser candidato…? -Eso sí. Pero no puedo decirlo. Eso… Lo siento, no puedo. Me matarían si lo cuento. -De acuerdo: ¿es usted de los [...]
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Perdidos. La traca final
9 marzo 2010 — Artículos y reportajes
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