El clímax de la conversación, aunque parezca absurdo, resulta de lo más natural:
-¿Sabe usted qué yace a la sombra de la estatua?
-Eh… No.
-¿Y sabría decir a qué puede ser candidato…?
-Eso sí. Pero no puedo decirlo. Eso… Lo siento, no puedo. Me matarían si lo cuento.
-De acuerdo: ¿es usted de los buenos o de los malos?
-Creo que se dan pistas contradictorias sobre este asunto.
-Entonces, ¿quiere decir que hay buenos y malos?
-Eso tampoco puedo decirlo.
-Ya. ¿Podría explicar de qué va la serie?
-No lo sé. De estar perdidos, supongo. Todos estamos perdidos. >>
Perdidos. La traca final
9 Marzo 2010 | Artículos y reportajes
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