Mamá Noruega

A través del cristal, entre las sombras de una luz tenue y hogareña, se intuye una figura revolviendo en busca de algo —pum, pum, pum— de la cocina a la sala de estar, golpeando con las plantas desnudas el suelo. Son las 7.34 de un martes de junio en Jessheim, extrarradio de Oslo, cuando Anniken Huitfeldt, mujer, madre y ministra de 40 años, se asoma al porche y dice: “Ando apurada. Salimos en 10 minutos”, mientras se calza unas deportivas, vuela hasta el garaje arrastrando los cordones, encuentra los papeles que busca en el coche familiar y regresa de un salto, sin que transcurran 30 segundos. La prisa, elemento común de la mañana occidental. Y de sus madres. Eficiencia y velocidad. Niños y trabajo. Todo en uno. >>

1 comentario todavía ↓

#1 angela el 01.10.10 a las 8:12

La mañana de las prisas se detiene, a veces, en las hojas que al caer trazan sonrisas al aire… para soplar en las alas de la madre noruega, coruñesa, arandina… el viento sosegado de los niños que vuelan a su velocidad. Gracias por levantarnos la mañana.

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