Golpean las puertas mecánicas con sus palmas ennegrecidas, atraídos por la luz del interior del centro comercial. Una masa agolpada en la entrada. Sus gargantas emiten un gruñido monocorde y vacío. La mirada desenfocada. La escena se parece mucho al primer día de rebajas en cualquier ciudad de Occidente. En el interior refulgen las baldosas sobre las que hemos visto deambular a esos seres de aspecto grotesco y caminar arrastrado, sus movimientos de autómata guiados por la música de feria. En el templo de consumo, apoyada sobre la barandilla, una mujer pregunta: “¿Quién diablos son?”. El héroe negro, de proporciones perfectas y ojos oscuros, responde con media sonrisa: “Somos nosotros, eso es todo”. No hay terror más profundo que el miedo a uno mismo; un monstruo aborregado y perseverante; un ejército de muertos que vuelven a la vida. El ser humano frente al espejo. >>
Zombis. El monstruo de la crisis
7 noviembre 2011 | Artículos y reportajes
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