El fotógrafo al que los famosos le abren las puertas

Todd Selby se bajó del asiento trasero de un Mercedes en una de las callejuelas madrileñas que cuelgan del parque del Retiro, miró a su alrededor con gesto contrariado y según se aproximaba a la entrada de un edificio de aspecto noble dijo: “Tengo la sensación de que ya he estado aquí”. Al artista radicado en Nueva York le bailaban sus gafas de montura color miel, tenía un brillo de curiosidad en los ojos azul eléctrico y cargaba con una maleta de Louis Vuitton con su nombre bordado y un bolsón forrado con una tela de gatitos. Primero pensó que el jet lag le había nublado el sentido. Solo había viajado una vez antes a Madrid, un vuelo fugaz hace tiempo, por un encargo de Ikea; cierto que la sesión tuvo lugar en un hogar del centro, pero sería demasiada coincidencia repetir localización. >>