Las cenizas de Valencia

La pareja descansa al borde de la escalera. Los últimos rayos de sol bañan el jardín. Miran hacia levante, por donde escapó el fuego y ahora queda un monte pelado, gris, oculto bajo un dedo de ceniza. Se ha borrado el paisaje. Todo alrededor ha sido arrasado. Pero la devastación les saltó por encima, por los lados, lamió los muros de la parcela, siguió su camino y dejó la casa en pie, intacta, con las vigas llenas de chinazos, golpeadas por piñas incandescentes que saltaban desde los pinos más próximos. Una casita de madera a tres alturas, como un sueño nórdico en la sierra de Martes, a las afueras de Valencia, con un porche que vierte al sur, hacia el barranco del Lobo, ese lugar ahora oscuro por donde hace unos días las llamas se hincharon como velas de barco y lo cruzaron en apenas quince minutos. >>

El autor del millón de ebooks

John Locke tardó 11 días en teclear su última novela, Maybe.Como es habitual, no se sentó frente al ordenador de su despacho hasta que hubo completado en su cabeza un mapa con 10 “escenas pivote”; de esta manera suele esquivar el “bloqueo del escritor”. Luego voló sobre el teclado, centrándose en lo relevante de la trama, confundiendo quizá el nombre de algún personaje y el orden de los capítulos, pues escribe de forma no lineal, y anotando “descripción, descripción” donde corresponde, dejando huecos en blanco que repensará en algún momento muerto, “en la ducha”, por ejemplo. >>

El 15M, protsgonista del año

Después de tomar la plaza de Sol una mañana fría y luminosa de diciembre, y subirse a la salida acristalada de metro que hace siete meses fue empapelada con los sueños de cientos de personas, reunimos a estos tres ciudadanos anónimos en una buhardilla del barrio de Huertas. Allí, tomando café y té para entonarse, contaron cómo su destino se vinculó al movimiento 15-M desde aquel chispazo primaveral de protestas espontáneas. María Fernández Chillón, 35 años, socióloga, miembro de la asamblea de Economía de Sol desde mayo; Alberto Araico de Brito, de 21, estudiante de Ciencias Ambientales y artífice de una bóveda de cañón hecha a base de palés -el simbólico punto de información de Sol-; y Henar León, de 34, diestra en las redes sociales y activa en la asamblea de barrio del 15-M en Retiro. Los tres han prestado su rostro para la próxima portada de El País Semanal, un número especial dedicado a los 100 personajes iberoamericanos que han marcado 2011. Y aunque ninguno se sentía protagonista de nada, dada la horizontalidad del movimiento, los tres repasaron el devenir de aquellos sueños e hicieron examen de la indignación que aún les corre por las venas. Esto es un extracto de su conversación >>

Salto a una nueva dimensión

No se confunda. Las imágenes no están borrosas. ‘El País Semanal’ abre por primera vez las puertas a la tercera dimensión. Las fotografías que recorren estas páginas han sido concebidas para engañar al ojo humano. Con el despliegue técnico de los rodajes más punteros de Hollywood. Colóquese las gafas y disfrute. Note los volúmenes. Aprecie la cercanía del cuerpo en primer plano, pierda la vista en el punto de fuga. Y déjese acompañar por los protagonistas de estos retratos. De la arquitectura a la danza, todos se encuentran a punto de ensanchar el horizonte de sus carreras. Los encontramos sobre plano. Pero tomando impulso para el gran salto. >>

Jenson Button, la jet set del circuito

El primer contacto verbal con Jenson Button pareció sacado de un manual de protocolo británico. Él sostenía un vaso de té en las manos y jugaba con el hilo de la bolsita entre los dedos mientras merodeaba a solas junto a la mesa de catering, en un garaje al borde del circuito de Silverstone (unos cien kilómetros al noroeste de Londres). Se acercó y preguntó con una sonrisa qué tal iba el día. Acto seguido pasó a preocuparse por aquello que suele preocupar a los ingleses en el primer encuentro. “¿Qué tal el tiempo? Estos dos últimos meses ha estado haciendo muy bueno en Londres”. Desgraciadamente, dijo, parecía estar cambiando a peor. No había más que echar un vistazo al cielo, de un gris metálico aquella mañana. Unos pasos más allá, en la recta más larga del circuito, el viento cortaba como el acero afilado. Pero en su casa, añadió, situada en una pequeña isla del canal de la Mancha, el clima solía ser más templado. Y le dio un sorbo al té.>>

Lugares marcados

Hay una cicatriz. Aunque no se vea en los portales, en las carreteras, en las aceras, en los bosques, en los pasos de cebra o en las escaleras. A pesar del tiempo transcurrido. Tres semanas después del comunicado de ETA declarando el “cese definitivo de su actividad armada”, cuando para unos parece haber esperanza, otros son mucho más escépticos y prefieren callar. Lo comprobamos cuando solicitamos la colaboración de distintas personalidades de dentro y fuera del País Vasco, al hilo de esta nueva etapa. Les pedimos que reflexionaran en torno a las fotografías de Eduardo Nave, imágenes de los lugares donde la banda terrorista ha asesinado a lo largo de su historia. Nave ha retratado las calles, años después, el mismo día y a la misma hora en que fueron escenarios de la barbarie. Algunos no entendieron la propuesta, otros la consideraron “violenta” y respondieron con su silencio o aduciendo un exceso de trabajo para no aportar 10 líneas. Un tema demasiado visceral, sobre todo en Euskadi, del que muchos, sencillamente, no quieren opinar. >>

La fiebre del póquer ‘online’

Una mañana de finales de mayo, Raúl Mestre amaneció con un terrible dolor de espalda. Había pasado la noche en vela, retorciéndose entre punzadas lumbares, y a primera hora, desesperado, llamó a un fisioterapeuta: “Tienes un principio de hernia discal. O te cuidas, o irá a más”, le dijo. Mestre pasó el resto del día apretando los dientes y apoyando su metro noventa y pico de altura en las paredes para aliviar la sobrecarga. Evitando cualquier postura rígida en las sillas. “Ay, estoy mayor”, dijo, y sus amigos aprovecharon para tomarle el pelo con su vida achacosa “de jubilado”. Esta es la historia de un valenciano de 29 años, alias SirDonaldRM, retirado de las mesas virtuales a los 27, probablemente el mejor jugador de póquer online de España, uno de sus primeros mitos y el único que se ha sentado cara a cara con los más grandes del planeta: tipos jóvenes, fogueados en la cultura del videojuego, como Daniel Cates, estadounidense de 22 años, alias Jungleman12, conductor de un Luxus ISC de 40.000 dólares y con unas ganancias estimadas de 5,5 millones solo en 2010. Quizá el mejor de todos. >>

Zombis. El monstruo de la crisis

Golpean las puertas mecánicas con sus palmas ennegrecidas, atraídos por la luz del interior del centro comercial. Una masa agolpada en la entrada. Sus gargantas emiten un gruñido monocorde y vacío. La mirada desenfocada. La escena se parece mucho al primer día de rebajas en cualquier ciudad de Occidente. En el interior refulgen las baldosas sobre las que hemos visto deambular a esos seres de aspecto grotesco y caminar arrastrado, sus movimientos de autómata guiados por la música de feria. En el templo de consumo, apoyada sobre la barandilla, una mujer pregunta: “¿Quién diablos son?”. El héroe negro, de proporciones perfectas y ojos oscuros, responde con media sonrisa: “Somos nosotros, eso es todo”. No hay terror más profundo que el miedo a uno mismo; un monstruo aborregado y perseverante; un ejército de muertos que vuelven a la vida. El ser humano frente al espejo. >>

Amaral, ruta salvaje

VÍDEO DEL VIAJE

La situación es la siguiente: Eva Amaral se ha retirado sin hacer ruido a la parte trasera del camerino, que en realidad se parece mucho al vestuario de cualquier polideportivo. En un banco corrido con forma de u se encuentran sentados Toni Toledo, exbatería de Sexy Sadie; Jaime García Soriano, excantante y guitarrista de la misma banda; un bajista británico llamado Chris Taylor y Juan Aguirre, el tipo del gorro, la otra mitad de Amaral. Charlan con un punto impulsivo y hay restos de una cena tipo bufé. La luz recuerda a la de un laboratorio, y el calor hace asomar perlas de sudor en la frente. Sin que nadie pueda determinar el momento en que comenzó a oírse, una voz ha empezado a brotar desde las duchas y los lavabos. El timbre va paseando por diferentes notas desde lo más hondo hasta lo más estridente, extendiéndose como un abanico y reverberando por la estancia. Aguirre murmulla: “Es Eva calentando”. >>

El teléfono echa humo

En junio de 2008, un usuario español de BlackBerry fue al congreso mundial de desarrolladores de Apple en San Francisco. El iPhone acababa de cumplir un año y, con seis millones de unidades vendidas, había sido nombrado “invento de 2007″ por la revista Time. “Es el teléfono que ha cambiado los teléfonos para siempre”, dijo Jobs en San Francisco sobre su criatura. Instantes después anunció, como un prestidigitador sobre el escenario, al hermano mayor: “Os presentamos el iPhone 3G”. Aquel cacharrito táctil, con conexión a Internet permanente, abría sus fronteras a 70 nuevos países, España entre ellos. “Salvaje” y “lo mejor que había visto nunca” son algunas de las frases que el entonces usuario de BlackBerry emplea hoy para definir sus posibilidades. Un mes después, Apple anunció la apertura de una tienda virtual en la que se vendían ciertos elementos intangibles, denominados “aplicaciones” o apps, que aparecían después en forma de icono cuadrado en la pantalla. Prometían una vida más fácil, cómoda, o simplemente ayudaban a pasar el rato. Durante el tiempo que usted emplea en leer este reportaje -unos seis minutos, pongamos-, los clientes de iPhone de todo el mundo se habrán descargado de App Store cerca de 180.000 nuevas aplicaciones, a un ritmo de 1,8 millones de descargas por hora. La vida de ese bicho rectangular que se coló en nuestro bolsillo había cambiado para siempre. Y aquella ola la tomó Raimundo Alonso-Cuevillas, mallorquín, de 31 años, ex consultor tecnológico para Telefónica, exusuario de BlackBerry y comandante en jefe de Mobivery, una de las empresas punteras en desarrollo de aplicaciones móviles en España. Su iPhone 4 vibra de vez en cuando sobre la mesa. >>