Uno se siente allí como al final de un vuelo transoceánico: ha ido bajando la temperatura en cabina mientras dormía, y se revuelve en el asiento ligeramente incómodo. Los dedos y la punta de la nariz se le han quedado fríos, el oxígeno entra raspando en las fosas nasales y valora la posibilidad de pedir otra manta a la azafata. O quizá un vaso de agua. Agua, eso es. Nota la piel tensa, y las uñas dejan un rastro blanco en la epidermis. Lo que le ocurre es que ha empezado a desecarse. Hay que atravesar dos puertas herméticas para entrar en la estancia de unos 40 metros cuadrados. Dieciséis grados. Quince por ciento de humedad. Como en cabina. Cestas. Sacos. Bolsas. Apilados con estricto orden británico junto a las paredes y formando una isleta en el centro. El ambiente seco y fresco adormece miles de semillas a un tiempo. Les extrae casi toda el agua. Paraliza sus moléculas. Detiene su metabolismo. Ya sólo despertarán en condiciones favorables, cuando vuelvan a beber y a sentir la noche y el día y el paso de las estaciones. >>
El semillero del mundo
6 mayo 2010 — Artículos y reportajes
Generación noqueada
6 mayo 2010 — Artículos y reportajes
Son el rostro del esplendor perdido. La fotografía del derrape económico. El 93% de los empleos destruidos desde el pinchazo de la burbuja española corresponde a menores de 35 años. Vivieron la época más próspera de la historia reciente. Se incorporaron al mercado laboral tras la crisis de los noventa. Crecieron en un entorno en el que parecía haber trabajo para todos. Y muchos de ellos abandonaron los estudios en busca de un futuro fácil. Eso sí: mileurista, precario e inestable. Es lo que había. El ajuste los ha barrido. Eran los más débiles, han sido los primeros en caer. Suman 1,7 millones de proyectos de vida truncados. >>
Perdidos. La traca final
9 marzo 2010 — Artículos y reportajes
El clímax de la conversación, aunque parezca absurdo, resulta de lo más natural:
-¿Sabe usted qué yace a la sombra de la estatua?
-Eh… No.
-¿Y sabría decir a qué puede ser candidato…?
-Eso sí. Pero no puedo decirlo. Eso… Lo siento, no puedo. Me matarían si lo cuento.
-De acuerdo: ¿es usted de los buenos o de los malos?
-Creo que se dan pistas contradictorias sobre este asunto.
-Entonces, ¿quiere decir que hay buenos y malos?
-Eso tampoco puedo decirlo.
-Ya. ¿Podría explicar de qué va la serie?
-No lo sé. De estar perdidos, supongo. Todos estamos perdidos. >>
La última luna llena del hombre lobo
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
Era un día 10 y dijo: “Esto es para mí como una inyección de sangre fresca”. Se refería al baño de masas, los fans, la firma de autógrafos. La moneda que le devolvía el público al cabo de los años, después de más de un centenar de vidas aterradoras en el cine. El cáncer de próstata ya le mordía por dentro, pero el hombre lobo, porque eso fue ante todo, había convencido a los médicos de que lo dejaran marchar a Sitges. Pidió una luna más, y nadie sabe qué pactó exactamente con el diablo para que le permitiera tomar el AVE desde Madrid. Jacinto Molina, con 75 años y un cuadro médico grave, llegó el día 12 de octubre a Barcelona subido a una silla de ruedas. Aquella tarde hizo su primera aparición ante el público del Festival de Cine Fantástico de Sitges, como para decir: “Sigo vivo. Soy real”. Estaba flojo y pálido, pero ya firmó alguna fotografía suya. Luego se fue a descansar al hotel y al día siguiente ya era otro. Su otro yo. Un mito del género fantástico llamado Paul Naschy, el actor que más veces encarnó al hombre lobo en la historia del cine: 14. Acudió por su propio pie a la presentación de un volumen de 500 páginas sobre su vida y su inabarcable filmografía titulado Paul Naschy. La máscara de Jacinto Molina. Y fue entonces cuando dijo aquello de la inyección de sangre, como si fuera un vampiro, y todo el mundo en la sala pareció comprender. No se refería sólo a su salud. Mes y medio más tarde, al filo de la muerte, le confesó por teléfono a un amigo: “El mejor homenaje ya lo tengo, que es el reconocimiento de los fans“. Con el sabor de ese último sorbito, se le oscureció la vida el 30 de noviembre de 2009. Quedaba una noche para el plenilunio y casi ninguno de sus seguidores pasó por alto este detalle. >>
EL misteriso ladrón de cubos de basura
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
Los vecinos le llamaban Paco y lo conocieron por su despertador. Era agosto y en la calle de San Pedro (distrito Centro) se dormía con las ventanas abiertas, por el calor. A las siete de la mañana en punto empezó a colarse en las habitaciones el sonido de una alarma que venía de la calle. Procedía de un solar abandonado en el número 17. Allí, acurrucado entre mantas, objetos y contenedores de basura, descubrieron a Paco. Éste ha estado ocupando el solar hasta hace bien poco cuando un equipo de limpieza municipal tuvo que despejar la parcela donde se había instalado. >>
Autopista comercial Madrid-China
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
A orillas del lago Tai un hombre de traje lanza una palada de tierra. Unas 200 personas aplauden. Suena música enlatada y giran los bailarines de un ballet chino. Los invitados de honor son 16 empresarios madrileños y cinco representantes del Ayuntamiento de Leganés, de viaje en Huzhou (China) para firmar un programa comercial. El acto es para colocar la primera piedra de un complejo de chalés con club náutico. Y el hombre de traje, el promotor, se llama Xufeng Zhou, tiene 30 años y ha hecho su fortuna a 11.000 kilómetros, en un lugar llamado Cobo Calleja (Fuenlabrada). >>
En la playa con Paris Hilton
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
Carter Glatt, de 16 años, relata con naturalidad aquella vez en que se encontró con Paris Hilton en la playa de Flying Point. Como si nada, el muchacho le presentó a su abuelo a la heredera del imperio hotelero. Al parecer, un encontronazo así debe de ser de lo más habitual al Este de Long Island (Nueva York). En este lugar conocido como Los Hamptons, una franja costera a 130 kilómetros de la Gran Manzana, se aglutina un conglomerado de localidades de aire tranquilo y pasado pesquero en las que suelen veranear los neoyorquinos desahogados y un sinfín de famosos estadounidenses. Una mansión aquí, otra allá, muchas piscinas, campos de golf y pistas de tenis. Por esto mismo, y también por un viaje a Los Ángeles, Carter Glatt, un adolescente que vive y estudia en Manhattan, ha dado con las claves de un negocio prometedor con algo tan sencillo como un mapa. Un mapa de las estrellas. >>
El final que nos quita el sueño
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
El camino a las cataratas de Manoa parece una culebra de barro. Serpentea colina arriba, cubierto de jungla. En el corazón de la isla de Oahu (Hawai, Estados Unidos) sudan todos los poros. El cielo encapotado anuncia tormenta, los mosquitos silban hacia los tobillos, las hojas del suelo tienen el tamaño de una alcantarilla. Un paseante aparece con las botas sucias. Dice: “Ahí atrás se están preparando para rodar algo…”. Ese algo es parte de uno de los secretos mejor guardados de la ficción televisiva. Una escena de la sexta y última temporada de Perdidos, que se ha rodado en un 99,9% en esta isla y cuya guinda se emitirá a finales de enero en Estados Unidos, y en Cuatro con una semana de diferencia. >>
Ser negro en España
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
Hace poco, Marcia Santacruz, una colombiana de 32 años y sonrisa expansiva, se encontraba tomando una copa de vino con varias amigas españolas. Todas muy educadas. Gente bien. Desgranaban una conversación interesante sentadas en el sofá, cuando, de pronto, la tertulia dio un giro inesperado. Una de las españolas tomó aire y dijo: “Marcia, es que tú no eres tan negra. Quiero decir, que no eres como los negros de África. Ni siquiera vistes como ellos”. Sorpresa. Marcia es del color del chocolate. De piel tersa y refulgente. Negra como su padre y su madre. Negra como sus abuelos. Pero, al parecer, en España, la ropa, los estudios y el dinero determinan el nivel de melanina. Matizan el tono de la piel. Esta afrocolombiana, que llegó a Madrid para estudiar un master en Administración Pública, dice: “En el imaginario de los españoles un negro es sinónimo de trabajo doméstico. De pobreza e ilegalidad. En su inconsciente piensan que no puede existir una negra latina que les hable de Sartre”. Aunque exista. >>
Malasia, planeta animal
22 enero 2010 — Artículos y reportajes
Esto que nos rodea es té. Cientos de arbustos de té. Té en hojas de un verde intenso, más vivo hacia la punta. Un laberinto como de nube verde sobre las colinas. Huele al sudor de las plantas. Se oye a los trabajadores a media tarde, con sus tijeras de podar caseras. Croc, croc, rebanan los brotes tiernos, que caen sobre un cubo de plástico adherido al acero de la tijera. Croc, croc, con un movimiento circular se echan las hojas más verdes a la grupa, dentro de la cesta de bambú colgada a la espalda. >>
Cargando ...